En 1995, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, Johan Cruyff, convirtió su sueño en realidad. Con el nacimiento de la Fundación Cruyff fue capaz de conectar a los niños a través del deporte. El sueño comenzó en los Estados Unidos, donde un niño con síndrome de Down, vecino de Johan, nunca fue aceptado por el grupo de niños de su barrio que jugaban en la calle.

Johan empezó a relacionarse con él a través del deporte y del juego, dándole una sensación de confianza y ayudándole a desarrollarse. Gracias a ello, un día, el muchacho se unió a los niños del barrio. A Johan, esto le demostró el poder integrador del deporte y fue entonces cuando desarrolló una visión basada en esta experiencia.

Practicando deporte y jugando, los niños con o sin discapacidad son capaces de descubrir su talento y desarrollar su autoestima 

Desde el fallecimiento de Johan en 2016 hemos tenido que continuar el viaje sin él, pero su sueño y su legado siguen siendo, cada día, nuestra principal inspiración.