Hay momentos en la vida que nunca se olvidan. Momentos en los que casi todo el mundo recuerda exactamente dónde estaba cuando se enteró de la noticia. El 24 de marzo de 2016 fue uno de esos días.
Johan llevaba tiempo enfermo, pero su fallecimiento fue una sorpresa para muchos. Hoy se cumplen exactamente 10 años. 10 años sin crear nuevos recuerdos juntos, pero con su presencia aún presente cada día.
Porque, ¿cómo seguir adelante sin alguien que desempeñó un papel tan determinante en la Fundación Cruyff? ¿Sin su energía, sus ideas y su visión? Parecía irreal que ya no fuera a aparecer en la oficina. Que se hiciera el silencio en la mesa donde una vez nació la idea de los Cruyff Courts. Que nunca más apareciera en nuestros proyectos deportivos para niños y niñas con discapacidad. Fue en esos momentos cuando nos dimos cuenta de verdad de lo especial que era.
Y, sin embargo, ocurrió algo extraordinario. La gente se puso en pie. La gente siguió adelante. Juntos, decidimos continuar con lo que él había empezado.
Incluso ahora, a menudo nos preguntamos: ¿qué habría hecho Johan? Su forma de pensar, su sencillez y su convicción nos guían cada día. Como siempre dice Jordi: “El fútbol era su vida, la fundación su corazón”. Eso es exactamente lo que sentimos.
En los últimos 10 años, la Fundación Cruyff ha logrado mucho. Nos hubiera encantado compartirlo con él. Al mismo tiempo, a veces parece que sigue cuidando de nosotros, justo en los momentos cuando más se le necesita. Cuando se pronostica una semana entera de lluvia para un Open Day y, justo cuando los niños y niñas entran en las instalaciones, sale el sol.
Querido Johan, cada día escuchamos historias de personas sobre lo que significabas para ellas. Ya fuera un directivo o un becario, todos recibían tu atención.
Junto con tu familia, nuestros embajadores, voluntarios y partners, seguimos adelante. Con la misma pasión, la misma convicción y siempre con los niños y niñas en el centro.
Continuamos lo que tú comenzaste.
